"Free at last, free at last,
thank God almighty I`m free at last"
(inscripto en la tumba de Martín Luther King)
La sociedad estadounidense, como muchas otras en el mundo, se ha visto sesgada por el racismo y la discriminación durante años. Esta discriminación ha tomado distintas formas, desde las aberraciones cometidas por los simpatizantes del Ku Kux Klan, hasta el desprecio que aún hoy existe contra los latinos y que se materializa en pequeños – o grandes- hechos del día a día.
Sin embargo las próximas elecciones presidenciales del país del norte vienen ofreciendo una visión de avance del pluralismo que haría que todas aquellas mentes conservadoras que aún creen que los hombres nacen superiores o inferiores a otros, se vean obligados a elegir entre cuatro candidatos que, distan mucho de la típica imagen del mítico Tío Sam.
Una mujer, un negro, un mormón y un veterano de Vietnam de 71 años, disputan en esta oportunidad la presidencia del país sin fronteras (o que pretende no tenerlas).
Aún así, la discriminación (que casi siempre nace del miedo), lejos de extinguirse, parece seguir reeditándose y puede verse a flor de piel en cuanto blog estadounidense habla sobre la campaña. Basta navegar un poco para escuchar las estupideces más grandes: que Obama es musulmán, que existe un plan de los musulmanes para conquistar occidente en 2010, que Obama muestra a su abuela negra y esconde a la blanca, que como su apellido completo es Hussein Obama, el candidato sería una mezcla entre los dos grandes enemigos islámicos de EEUU fusionados en un pobre negro kenyano, etc, etc…
Como es de esperarse las fichas vienen todas puestas en el que va primero en las encuestas y en el que quizás encarna la mayor amenaza para los conservadores. Por eso no debe extrañarnos que siga habiendo maniobras en contra de Barack Obama y que sean cada vez más deleznables (como la foto con turbante que publicó hoy Clarín). O que, habiendo obtenido más votos Obama, los delegados electorales, - convencidos de que saben más que su pueblo -, decidan elegir a Hillary, como ya ocurrió con George W. hace algún tiempo.
Igual, muchachos, no debe preocuparnos quien gane esas elecciones distantes ni cómo lo haga. Pase lo que pase y gane quien gane, nadie se va a fijar en el patio trasero más que para exprimirnos un poco más.
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