“Los pueblos del norte caminan sin prisa,porque laten al ritmo de la tierra” (anónimo)
Tuve la suerte de conocer a Ricardo Vilca pocos meses antes de que muriera. Fue en 2007 cuando el azar de las rutas me llevo a la hermosa ciudad de Humahuaca, un lugar que a pesar de tener casi 8000 habitantes, posee toda la magia de los pequeños pueblos del norte.
Al fondo de una pequeña callecita de piedras, rodeada de casas de adobe y lámparas coloniales encontré la peña de Vilca, un lugar donde todos los fines de semana podía escucharse al maestro y a sus amigos tocando la música que les dictaba el viento. Durante mi visita, tocó algunos de sus temas más conocidos tales como “Llamita”, “Guanuqueando” o “El último tren” y además se dio el gusto de cantar algunos tangos coreados por los porteños que había en la sala, por supuesto, con vino de por medio. Hombre sereno, de pocas palabras pero incisivo, supo como nadie convertir las cosas simples de la naturaleza en sentimientos y plasmarlos en un sinfín de melodías oníricas.
Ricardo Mollo, cantante de Divididos solía llamarlo el Hendrix del altiplano, por su destreza con los instrumentos de cuerda, pero yo más bien lo comparo con Astor Piazzola, ya que más allá de tocar, hacía tocar a los demás y componía maravillosamente.
Este verano visité nuevamente su peña (que hoy conducen su familia y amigos), escuche su música aunque interpretada por otros y lo visité en el cementerio de Humahuaca, donde el pueblo de Jujuy erigió una hermosa tumba que lo retrata con su más preciado tesoro: su guitarra.
Algunas canciones para escuchar:

Mi burrito por Coraya (Nuevo Día, 1998): ¿quién es capaz de escuchar este tema sin imaginarse paseando con su burrito, por Coraya?
El Último tren (Nuevo Día, 1998): todo el lamento de dos pueblos cuando el ex presidente Carlos Menem decidió cancelar los trenes a la Quiaca por no ser negocio, dejando al norte argentino incomunicado de la capital.
Carnaval, Misterio y Fuga (La Magia de mi Raza, 1993): Todo lo que se puede hacer con una guitarra, un charango y una quena
El Avioncito (Majada de Sueños, 2003): Toda la magia y el misterio del carnaval jujeño
Llamita (Nuevo Día, 1998): una zamba en homenaje a este poblador de la Quebrada de Humahuaca
